18 de octubre de 2010

Castells. Sociedad red

El comentario girará en torno a este artículo: Castells (2003). La interacció entre les tecnologies de la informació i la comunicació i la societat: un procés de canvi històric. Coneixement i Societat: Revista d’Universitats, Recerca i Societat de la Informació.

El autor nos presenta en su artículo el concepto informacionalismo, que define como el paradigma tecnológico que actualmente proporciona la base para un nuevo tipo de estructura social: la sociedad red, una estructura social formada por redes de información hechas posible por las tecnologías de información.

El informacionalismo, como nuevo paradigma tecnológico, tiene tres características específicas:
1) Su creciente y automultiplicada capacidad de procesamiento en términos de volumen, de complejidad y de velocidad.
2) Su capacidad de recombinación.
3) Su flexibilidad en la distribución.


Para saber cuál es el origen del informacionalismo hemos de retrotraernos al paradigma anterior que es el industrialismo. Este se hizo posible mediante la revolución en la tecnología de la energía, que como dice el texto llega primero con la máquina de vapor y luego con la electricidad. Estos avances dan lugar a revoluciones asociadas en los campos de la ingeniería mecánica, la química, la biología, la medicina, el transporte, así como en otros muchos y muy diversos campos tecnológicos, que en conjunto van a conformar el nuevo paradigma tecnológico.

Castells plantea el surgimiento de la sociedad red como fruto de la confluencia de tres fenómenos independientes:
  • La primera fue la Revolución de las Tecnologías de la Información, que en un primer momento en los 70 estuvieron al servicio de fines militares y progresivamente se fueron generalizando extendiéndose al resto de la sociedad. Para Castells, la guerra, tanto la caliente como la fría, ha sido históricamente un ingrediente esencial en la innovación tecnológica. Pero también tuvieron su papel los departamentos de investigación de las universidades y hospitales, así como una serie de empresas de nueva generación o bien grandes empresas que se reinventan.
  • La segunda fue el proceso de reestructuración socioeconómica por el que pasaron los dos sistemas en lucha, capitalismo y estatismo, que afrontaron sus crisis con nuevas políticas públicas y nuevas estrategias empresariales.
  • La tercera está relacionada con los valores proyectados por los movimientos sociales de finales de los 60 y principios de los 70 en EEUU y Europa, así como en algunas manifestaciones sui generis en China y Japón. Se trataba de movimientos culturales, con lo cual no perseguían lograr el poder ni la distribución de la riqueza sino plantear un desafío a las instituciones e ideologías del patriarcalismo y la productividad.

No obstante, no puede haber revoluciones tecnológicas sin transformación cultural. Ahí es donde entra a jugar la cultura hacker, que actuó mediante la cooperación, compartiendo y siguiendo la lógica de los códigos libres y las redes horizontales.

Cierto es que el conocimiento y la información han tenido un papel central en la mayoría de sociedades conocidas. Lo que es novedoso en el nuevo paradigma es la tecnología para el procesamiento de esa información que está en conexión con las revoluciones paralelas de la microelectrónica y la ingeniería genética, así como el impacto que dicha información procesada tiene en la generación y aplicación del conocimiento.
En cuanto a la sociedad red, también podemos decir que las redes sociales son tan antiguas como la humanidad, pero con el informacionalismo han entrado en una nueva fase en la que las tecnologías aumentan su flexibilidad y solucionan los problemas de coordinación y dirección que era lo que históricamente las había condenado al fracaso frente a las organizaciones jerárquicas.


Ante la pregunta ¿las soluciones tecnológicas progresan sin fin?, me voy a detener en un concepto que propone Castells en su texto. Es el siguiente "la idea de progreso es una ideología". Efectivamente es una ideología ilustrada. Esta manera de pensar es característica de la modernidad, que plasma el optimismo y la alta concepción del ser humano. Y es que sorprendentemente todavía hay quién sigue creyendo que la raza humana ha estado progresando desde un pasado remoto, donde imperaba el primitivismo y la barbarie, hacia unas condiciones mejores, hacia una situación que siempre se entiende como mejor y que en un futuro se seguirá avanzando hacia la perfección. Pienso que es anacrónico seguir pensando en conceptos como el progreso en este sentido. Así pues no creo que las soluciones tecnológicas progresen, más bien diría que cada solución en su momento viene a dar respuesta a una serie de necesidades o mejor dicho de intereses de una parte de la sociedad.


Fuentes imagen: worldofstock.com