El filósofo Daniel Innerarity en su artículo "Cuidado con los valores" nos muestra cómo se recrimina la crisis de valores en la sociedad actual más como estrategia política que como verdadera condena con base. ¿En qué consiste realmente que una sociedad esté viviendo una "crisis de valores"?
Ya que vamos a hablar de valores morales, para empezar definiremos moral como el conjunto de creencias y normas que guían el comportamiento de las personas individualmente. A lo largo de la historia los seres humanos hemos justificado incluso lo menos justificable apelando a los valores morales. La queja moral apunta a una situación general de pérdida de valores, relativismo, consumismo, desorientación, insolidaridad, hedonismo, deslealtad y tradiciones que se abandonan. Aunque suele ocurrir que los que viven el presente siempre lo asimilan como un momento crítico, un lugar donde uno se siente seguro frente el pasado a la vez que temeroso a la espera del futuro.
El fenómeno de moralización de la vida pública en los últimos años se observa en manifestaciones muy diferentes. Los partidos políticos otorgan un lugar central y preferente a la defensa de los valores morales. Como por ejemplo en la reelección de George W. Bush en 2004. También el intento fallido de Tratado Constitucional de la Unión Europea apelaba a los valores comunes.

Lo que puede que este pasando es que haya un cambio en la percepción de esos valores. Los valores tradicionales ya no son los más extendidos o los que valen por defecto. Entonces, ¿es siempre verdad el dicho aquel de "cualquier tiempo pasado fue mejor"? En principio no tendría por qué ser así. Como explica Innerarity el presente suele ser visto desde perspectivas pesimistas y decadentistas con respecto al pasado. Muchas veces esto conduce a pensar en un futuro apocalíptico de una humanidad sin valores.
El énfasis en los ideales y valores sobre las reglas y derechos no deja de ser significativo. Podríamos pensar que la política utiliza los valores para ponerlos en cuestión. Pero también es verdad que el recurso a la moral debilita otros puntos de vista y niveles de realidad muy importantes. Además no hay que olvidar que al hablar de "valores morales", se suele hacer referencia más a unos valores morales que a otros, siendo los conservadores los considerados valores por defecto. Por lo tanto no hay una confrontación equilibrada.
De hecho Innerarity afirma que apelando a la faceta moral se consigue desde la política desviar nuestra atención de aspectos como la política y las leyes que, de esa manera, quedan en segundo plano. Me sorprende esta reflexión, ya que el derecho a lo largo del tiempo ha ido reflejando los valores predominantes de la sociedad del momento. Así pues, en las leyes también hay implicitos unos valores que normalmente son fáciles de deducir. La versión más evidente de esos valores estaría en normas, como las Constituciones, que se encuentran en la cúspide de los diversos ordenamientos jurídicos y donde se suelen recoger los derechos fundamentales y los principios generales por los que se va a regir una determinada sociedad.
Entonces ¿qué pasa con los valores? Están ahí, siempre han estado, aunque no necesariamente tienen porque permanecer inmutables. O no necesariamente tienen por qué estar asociados con una determinada ideología. Y si los valores pueden ser contradictorios ¿puede darse una crisis de valores en sentido general o sería una crisis de un determinado tipo de valores?
¿Por qué debemos tener cuidado con ellos? ¿será hora de plantearnos un cambio? Puede que la necesidad que propone Innerarity de tener cuidado con los valores, sea debido a que hay demasiados sin concreción ni equilibrio.
Fuente imagen: público.es
Ya que vamos a hablar de valores morales, para empezar definiremos moral como el conjunto de creencias y normas que guían el comportamiento de las personas individualmente. A lo largo de la historia los seres humanos hemos justificado incluso lo menos justificable apelando a los valores morales. La queja moral apunta a una situación general de pérdida de valores, relativismo, consumismo, desorientación, insolidaridad, hedonismo, deslealtad y tradiciones que se abandonan. Aunque suele ocurrir que los que viven el presente siempre lo asimilan como un momento crítico, un lugar donde uno se siente seguro frente el pasado a la vez que temeroso a la espera del futuro.
El fenómeno de moralización de la vida pública en los últimos años se observa en manifestaciones muy diferentes. Los partidos políticos otorgan un lugar central y preferente a la defensa de los valores morales. Como por ejemplo en la reelección de George W. Bush en 2004. También el intento fallido de Tratado Constitucional de la Unión Europea apelaba a los valores comunes.

Lo que puede que este pasando es que haya un cambio en la percepción de esos valores. Los valores tradicionales ya no son los más extendidos o los que valen por defecto. Entonces, ¿es siempre verdad el dicho aquel de "cualquier tiempo pasado fue mejor"? En principio no tendría por qué ser así. Como explica Innerarity el presente suele ser visto desde perspectivas pesimistas y decadentistas con respecto al pasado. Muchas veces esto conduce a pensar en un futuro apocalíptico de una humanidad sin valores.
El énfasis en los ideales y valores sobre las reglas y derechos no deja de ser significativo. Podríamos pensar que la política utiliza los valores para ponerlos en cuestión. Pero también es verdad que el recurso a la moral debilita otros puntos de vista y niveles de realidad muy importantes. Además no hay que olvidar que al hablar de "valores morales", se suele hacer referencia más a unos valores morales que a otros, siendo los conservadores los considerados valores por defecto. Por lo tanto no hay una confrontación equilibrada.
De hecho Innerarity afirma que apelando a la faceta moral se consigue desde la política desviar nuestra atención de aspectos como la política y las leyes que, de esa manera, quedan en segundo plano. Me sorprende esta reflexión, ya que el derecho a lo largo del tiempo ha ido reflejando los valores predominantes de la sociedad del momento. Así pues, en las leyes también hay implicitos unos valores que normalmente son fáciles de deducir. La versión más evidente de esos valores estaría en normas, como las Constituciones, que se encuentran en la cúspide de los diversos ordenamientos jurídicos y donde se suelen recoger los derechos fundamentales y los principios generales por los que se va a regir una determinada sociedad.
Entonces ¿qué pasa con los valores? Están ahí, siempre han estado, aunque no necesariamente tienen porque permanecer inmutables. O no necesariamente tienen por qué estar asociados con una determinada ideología. Y si los valores pueden ser contradictorios ¿puede darse una crisis de valores en sentido general o sería una crisis de un determinado tipo de valores?
¿Por qué debemos tener cuidado con ellos? ¿será hora de plantearnos un cambio? Puede que la necesidad que propone Innerarity de tener cuidado con los valores, sea debido a que hay demasiados sin concreción ni equilibrio.
Fuente imagen: público.es