La tarea consiste en elaborar unas listas de cosas que nos gusta hacer y otras que odiamos, para leer después un texto y buscar emparejamientos entre los elementos de ambas listas.
ME GUSTA
NO ME GUSTA
El texto es el que reproduzco a continuación:
John Ziman (2002). ”Getting Scientists to Think about What They are Doing”, in Tom Børsen Hansen (ed.): The Role of Philosophy of Science and Ethics in University Science Education, Göteborg: NSU Press, 2002, pp. 33-34. Postead un comentario
(...) science students are not amoral beings, brought up in an ethical vacuum. They are the products of a lively, articulate, moralizing culture. They have already acquired from home, school, church, the media and their peers a set of rules of conduct that will carry them more or less successfully through the challenges of life. These may be mere conventions, mere maxims, mere rules of thumb, with no deep foundations. They are often logically inconsistent. People love animals and eat meat. They pity the poor and buy themselves luxuries. They pray earnestly for peace and go to war. But these happen to be the ethical principles that they have and hold. It is not within our power as teachers - especially as science teachers - to try to change them.
Tras leer el texto de Ziman me viene a la mente el concepto de “Doblepensar” de la novela “1984” de George Orwell. Este doblepensar consiste en sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente. Eso sí, dicho proceso mental debe ser en parte inconsciente para no generar sentimientos de culpabilidad.
Orwell estaba describiendo hace 61 años, una situación que, en mi opinión, está totalmente asentada en nuestra sociedad. El relativismo moral. Una sociedad muy preocupada ahora en inculcarnos la preocupación por el medio ambiente a la vez que nos incita al consumo incesante de productos y a un gasto energético muy por encima de nuestras posibilidades desde el punto de vista ecológico.

La contradicción latente en todos o casi todos nosotros es la situación idónea para que las cosas sigan funcionando como lo hacen y nadie siquiera se plantee cómo podríamos cambiarlas. Los ciudadanos de este primer mundo nos acogemos al “doblepensar” que nos permite vivir sin remordimientos y sin plantearnos romper con el sistema que nos ofrece lo que previamente nos ha hecho creer que necesitamos.
Aparentemente en mis listas no parece observarse una contradicción evidente pero escarbando un poco seguro que surgen unas cuantas. La contradicción moral de lo que me gusta hacer viene no tanto por las cosas que no me gusta hacer, sino por las consecuencias que tienen o las situaciones que favorecen.
Fuente imagen: notreason.com
ME GUSTA
- Pasar tiempo con amigos
- La música: escucharla, interpretarla, hablar de ella…
- Disfrutar del arte en general
- Ordenar cosas, ideas, etc.
- Navegar por internet
NO ME GUSTA
- Escuchar a los políticos
- Ver los telediarios
- Cocinar
- Madrugar
El texto es el que reproduzco a continuación:
John Ziman (2002). ”Getting Scientists to Think about What They are Doing”, in Tom Børsen Hansen (ed.): The Role of Philosophy of Science and Ethics in University Science Education, Göteborg: NSU Press, 2002, pp. 33-34. Postead un comentario
(...) science students are not amoral beings, brought up in an ethical vacuum. They are the products of a lively, articulate, moralizing culture. They have already acquired from home, school, church, the media and their peers a set of rules of conduct that will carry them more or less successfully through the challenges of life. These may be mere conventions, mere maxims, mere rules of thumb, with no deep foundations. They are often logically inconsistent. People love animals and eat meat. They pity the poor and buy themselves luxuries. They pray earnestly for peace and go to war. But these happen to be the ethical principles that they have and hold. It is not within our power as teachers - especially as science teachers - to try to change them.
Tras leer el texto de Ziman me viene a la mente el concepto de “Doblepensar” de la novela “1984” de George Orwell. Este doblepensar consiste en sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente. Eso sí, dicho proceso mental debe ser en parte inconsciente para no generar sentimientos de culpabilidad.
Orwell estaba describiendo hace 61 años, una situación que, en mi opinión, está totalmente asentada en nuestra sociedad. El relativismo moral. Una sociedad muy preocupada ahora en inculcarnos la preocupación por el medio ambiente a la vez que nos incita al consumo incesante de productos y a un gasto energético muy por encima de nuestras posibilidades desde el punto de vista ecológico.

La contradicción latente en todos o casi todos nosotros es la situación idónea para que las cosas sigan funcionando como lo hacen y nadie siquiera se plantee cómo podríamos cambiarlas. Los ciudadanos de este primer mundo nos acogemos al “doblepensar” que nos permite vivir sin remordimientos y sin plantearnos romper con el sistema que nos ofrece lo que previamente nos ha hecho creer que necesitamos.
Aparentemente en mis listas no parece observarse una contradicción evidente pero escarbando un poco seguro que surgen unas cuantas. La contradicción moral de lo que me gusta hacer viene no tanto por las cosas que no me gusta hacer, sino por las consecuencias que tienen o las situaciones que favorecen.
Fuente imagen: notreason.com